Control de
esfínteres: Secuencia evolutiva
El control de esfínteres es la capacidad fisiológica de
controlar y contener los esfínteres de día y de noche.
La capacidad de contener los esfínteres sigue una secuencia
evolutiva y depende de dos factores que se interrelacionan entre sí:
A)
Maduración neurológica
B)
Maduración psicoafectiva
A) Maduración neurológica
El proceso neurológico implica la capacidad neuromuscular de
controlar la vejiga, el control del esfínter y el reflejo de micción. El sistema
nervioso central es el encargado de dar la señal de que la vejiga está llena y
hay que vaciarla, cuando el sistema nervioso ha madurado suficiente para enviar
esta señal los niños van aprendiendo a interpretarla y se dan cuenta de que
cuando sienten el síntoma de presión en la vejiga es cuando tienen que ir al
baño porque sino, al igual que los adultos, se mancharán.
Primero madura el sistema nervioso y una vez ha madurado
manda la señal de necesidad de evacuar los esfínteres y el niño aprende poco a poco
a reconocerla y a ir al baño.
Este proceso de maduración finaliza alrededor de los 4 años.
El control de esfínteres tiene que estar adquirido a los 4
años y totalmente finalizado alrededor de los 7 u 8 años, lo que quiere decir
que es normal que hasta los 7 u 8 años los niños puedan en circunstancias determinadas
manchar la cama y algunas veces perder el control de día, sin que signifique
trastorno o síntoma de problemas significativos.
Ahora bien, a partir de los 4 años los niños que con
frecuencia se manchan son niños que precisan de una valoración y evaluación
para poder realizar una intervención adecuada y ayudarles a controlar los esfínteres.
El control de esfínteres sigue una secuencia evolutiva que
depende de la maduración neurológica y es la siguiente:
1.- Primero se consigue el control anal, las cacas, las
heces
Control anal: Primero el diurno y después el nocturno
2.- Segundo se consigue el control de la vejiga, la micción
Control vesical: Primero el diurno y después el nocturno
Este proceso neurológico puede alterarse por factores
biológicos relacionados con la vejiga, inconsistente, control muscular débil,
infecciones, mal funcionamiento, enfermedades del sistema nervioso, de la
columna y otras enfermedades o discapacidades físicas.
B) Maduración psicoafectiva
La maduración psicoafectiva en el control de esfínteres está
interrelacionada con:
-
Desarrollo emocional y afectivo seguro y
consistente que depende de unas relaciones que fomentan relaciones
interpersonales positivas, donde predominan las emociones positivas que son afectivas frente a las emociones negativas que son las que provocan tensiones,
estrés y malestar personal.
Un crecimiento emocional positivo se basa
en la seguridad que proporciona el afecto de las personas que le cuidan y crían
y de los contextos en los que se desarrolla.
Por ejemplo un contexto familiar seguro y
adecuado favorece la adquisición del control de esfínteres pero la influencia
de otros contextos como es la escuela infantil y de las características propias
del desarrollo personal del niño pueden influir en que el control de esfínteres
se adquiera más lentamente, o se pierda momentáneamente, o sea vacilante,
intermitente, con periodos que lo consiguen y otros días que no. El niño puede
percibir al educador como una amenaza si le presiona mucho, frente a una familia
que educa sin excesiva presión sobre el control de esfínteres y entonces pueden tardar más en
conseguirlo, pero si no son conflictos graves entre escuela infantil y familia terminan siendo problemas puntuales que hay que considerarlos como parte de la adaptación de un niño a otros contextos sociales, al igual que los niños que tienen más dificultad para hacer sus necesidades en otras casas, lugares públicos, etc.
Puede darse el caso de una familia que
mantenga buenas relaciones afectuosas con el niño pero en el contexto familiar se
vivan tensiones normales cotidianas que repercutan en la tranquilidad afectiva
del niño y otras muchas circunstancias adversas que pueden dificultar el
control de esfínteres sin llegar a ser problemático, pero hace que vayan más
lentos.
Factores emocionales que pueden influir, dificultar o
enlentecer la adquisición del control de
esfínteres son:
-
Presión excesiva para que los niños logren el
control de esfínteres antes de los 4 años
-
Presión excesiva durante los 2 y 3 años con
exceso de verbalizaciones negativas hacia la persona del niño o hacia sus
deposiciones, con exceso de presión cuando se ensucia y de forma negativa hacia elniño puede favorecer la retención o la incontinencia.
-
Un entorno familiar excesivamente tenso y
conflictivo
-
Presión excesiva por parte de los educadores
infantiles dentro del contexto escolar, ya que los educadores infantiles pasan
muchas horas con los niños pueden generar estrés al intentar que los niños
consigan pronto el control de esfínteres
-
Las características personales de los niños,
niños muy emocionales que frente a una misma verbalización afectuosa
sobre su falta de control de esfínteres se
sienten afectados y se descontrolan con más frecuencia porque lo viven como
amenaza y pueden percibir que es un reproche excesivo a su conducta y sentirse
mal, lo que les crea tensión y dificultad de controlar los esfínteres
Razones puntuales de falta de control de esfínteres o de
dificultad en la adquisición son:
-
Situaciones nuevas: nacimiento de un hermano, o
la entrada de un niño adoptado en la familia
- Excesiva presión familiar y escolar y excesivas comparaciones con otros y focalizando la atención en la parte negativa, suciedad, por parte del maestro o familia que puede dificultar el control de la caca (prioritariamente) y del pis ante las amenazas que vivencia el niño de ser un sucio, o de que sus cacas crean tensiones, etc., e intentar contenerlas, al igual que el pis, produciendo en casos extremos incontinencia, retención y posterior evacuación incontrolada.
-
Adaptación escolar, por inicio de escolarización, cambio de maestra, u otras circunstancias escolares.
-
Adaptación al estilo de relación del maestro que se relaciona excesivamente controlando la limpieza entre los 2 y los 4 años. Dando excesiva improtancia a las necesidades biológicas y al control de esfínteres de los niños, une stilo educativo de educador punitivo hacia la familia o hacia el niño, culpabilizando y exigiendo exceso de norams con el control de esfínter.
-
Situaciones estresantes momentáneas familiares: divorcios,
fallecimientos, cambio de casas, de ciudad, etc.
-
Rivalidades entre hermanos, compañeros
-
Dificultades para dormir: terrores nocturnos,
pesadillas …
-
Conflictos escolares: tareas, amigos, maestro
Estos factores puntuales pueden dificultar la adquisición del
control de esfínteres y en niños que lo tenían adquirido pueden perderlo
temporalmente.La relación empáticas entre maestros y niños es tan importante en estas edades como la de la familia ( siendo prioritaria la relación de familia y niño) y en niños específicos, sensibles, emocionales, hiperemotivos, etc., los educadores pueden favorecer sin querer, dificultades para el control de esfínteres al crear situaciones tensas en estos temas entre el niño y el propio educador o entre el educador que peuyde exigir en exceso el control y culpabilizar de ello a la familia, en estas edades de 2 a casi 4 años sin que sea necesario ese tipo de culpas o búsqueda de causas erróneas en el ambiente familiar, sin darse cuenta que él como educador forma parte de las interrelaciones importantes de los niños y sus conductas escolares.
Es muy importante antes de crear alarmas innecesarias y buscar causas y culpables, crear un ambiente adecuado y sin tensines sobre estos temas de higiene y hábitos que son los que se están adquiriendo en estas edades, unos los consiguen antes y otros despuñes, sin que existen más problemas que el ritmo madurativo de cada niño y sus relaciones personales peculiares pero sanas con su entorno.
Sólo en el caso de síntomas que evidencian posibles problemas es necesario intervenir y evaluar antes de los cuatro años, de lo contrario es el ritmo individual y peculiar de cada niño con su maduración y sus relacines con el entorno.
Cuando estos factores puntuales desaparecen y el niño
se adapta biena a las nuevas circunstancias y exigencias, el control de esfínteres se va adquiriendo y los problemas puntuales de control de esfínteres van
desapareciendo, si persiste durante un tiempo excesivo y no recuperan el
control de esfínteres
es cuando podemos
sospechar problemas y valorar la necesidad de una evaluación que pueda indicar posibles problemas neuromadurativos
y afectivos.
Hay que separar muy bien los problemas puntuales de control de esfínteres, que son normales, de los trastornos que aparecen a partir de los 4 años o de los indicadores de desarrollo emocional y afectivo: agresividad excesiva, introversión y aislamiento, conductas extrañas con las deposiciones, exhibicionismo exagerado, ingesta de heces o de orina, conductas de masturbación impulsiva, etc., que junto con dificultades frecuentes y extremas del control de esfínteres indican que algo está alterando el desarrollo antes de los 4 años.
Síntesis:
-
El control de esfínteres tiene una secuencia de
adquisición que se considera neuromadurativamente completa alrededor de los 4 años y finaliza
alrededor de los 7 u 8 años
-
Cada niño tiene su ritmo de maduración
neurológica unos alcanzan el control alrededor de los 3 años, otros a los 4
años sin que existan otras dificultades que la complejidad de esta conducta y
las características personales de los niños.
-
Factores que influyen en la adquisición del control
de esfínteres:
- Maduración neurológica: ritmo
de la maduración de cada niño
- Maduración psicoafectiva: ritmo
de la maduración de cada niño, más dependientes o más autónomos en estos
aspectos personales, variaciones particulares de los niños, pero no problemas ni dificultades, en todo caso problemas puntuales
- Factores puntuales: Adaptación
a nuevos contextos, escuela,nuevos acontecimientos familiares, estrés familiar, estrés
escolar, divorcios, fallecimientos, infecciones, hospitalizaciones, enfermedades, nacimientos…
Un niño que tarda en adquirir el control de los esfínteres y
es menor de 4 años y el desarrollo general es normal y manifiesta buenas relaciones
con su entorno es un niño lento, con posibles factores puntuales que no
favorecen la adquisición pero sin ser preocupantes ya que no se manifiestan en
otros aspectos del desarrollo.
Las preocupaciones excesivas de control de esfínteres por
parte de los adultos, familiares o maestros, pueden dificultar más la adquisición. Y al contrario, un ambiente relajante, no centrar la atención en ese tema, ni mostrar
exceso de preocupación
y hacer
juegos que favorecen la conciencia de
adquisición es lo que facilita al niño el control de esfínteres sin necesidad
de presionarles antes de los 4 años.