LAS SANCIONES ESCOLARES Y LOS DERECHOS DEL NIÑO
Las sanciones escolares son aquellas sanciones o consecuencias negativas que tiene para un niño su comportamiento en ese contexto o Centro Escolar. Las sanciones son reguladas por ley, están reconocidas o deben estarlo en el ordenamiento jurídico nacional e internacional, en el caso de los menores, las sanciones impuestas deben respetar los derechos del niño establecidos en la convención de los Derechos del Niño.
Las sanciones escolares, o las sanciones disciplinarias en la escuela, tienen que preservar siempre los derechos del niño, por encima de la sanción o castigo, están los Derechos del Niño. Eso quiere decir que las sanciones tienen que ajustarse a las leyes y derechos que protegen al menor, siempre.
Lo que quiere decir que no puede existir una sanción, ni una, que entre en contradicción con los derechos reconocidos del niño.
Existen una serie de sanciones disciplinarias escolares que están legisladas por las autoridades públicas Y existen una serie de sanciones que se deciden y aplican en los centros escolares dentro de su reglamento interno, y existen otra serie de sanciones que aplican los profesores y personal no docente de los centros escolares.
En el caso de las sanciones o castigos que aplican los profesores y específicamente en el aula, son sanciones disciplinarias, según recogen diversos estudios e investigaciones en estos temas, que no están legisladas, o regladas, simplemente depende de cada profesor y de su estilo educativo y en algunos casos de su estilo personal.
Algunas de estas sanciones disciplinarias atentan contra los derechos del menor. Ya sea porque atentan a su integridad psíquica, a su honor o al derecho a la educación, el derecho a que le enseñen como comportarse correctamente, o a escribir, o a leer, cualquier contenido instructivo que le eduque poco a poco a adaptarse a la sociedad y ofrecerle oportunidades de aprendizaje y formación social.
Todas las sanciones, todas, tienen que regirse por ese principio o principios que son los Derechos Humanos y los Derechos del Niño.
Las sanciones disciplinarias que se impongan en la escuela, deben ser sanciones, en la medida de lo posible, reparadoras. Reparadoras significa que intenten, cuando se pueda, reparar el daño o molestia causada a los demás, y que no dañen al alumno que la ha realizado la conducta o comportamiento incorrecto, que no le dañen ni física ni psíquicamente.
Sí este principio de sanción reparadora es válido en un contexto social amplio, como es la sociedad, es mucho más válido en un contesto social específico de esa sociedad: la Escuela, cuyo objetivo prioritario es la socialización, no la exclusión, es la adaptación y formación humana y técnica: Educación. Educación en ese sentido amplio significa que además de sancionar al alumno debe enseñarle a comportarse.
Se vulneran los derechos del niño, cuando no se guía al alumno pequeño hacia unas normas de comportamiento en la escuela y por supuesto en la familia, pero estamos ahora en el contexto escolar.
Se vulneran los derechos del niño cuando no se le enseña a comportarse desde pequeño y en cambio se le exige que se comporte de una manera determinada que no se le ha enseñado o guiado, o explicado y se le sanciona por no comportarse de esa manera determinada que va, muchas veces aprendiendo a golpe de sanciones o castigos, y otras muchas veces, no las aprende con sanciones ni castigos, y repite esa conducta evitando el castigo si puede.
La disciplina escolar se aprende, y debe aprenderse como un objetivo educativo importante, no como algo que debe traer puesto el niño cuando entra en clase como si fuese una chaqueta de quita y pon. Ahora vas a la escuela, compórtate bien. Ya está.
¿Qué será comportarse bien en la escuela?
Cuando un niño-alumno, de nueve años por ejemplo, pregunta al profesor e interrumpe lo que está explicando el profesor en ese momento. Es un comportamiento incorrecto, de acuerdo. Si las características del niño o el estilo lingüístico que ha aprendido para comunicarse con los adultos es, por ejemplo, dirigiéndose al profesor: "Oye, tú, que no lo entiendo”
Podemos pensar:
- que no tiene modales, que su familia no le enseña
- que es un maleducado
- que es un grosero
- que es agresivo
- que es un impertinente
Y un montón de frases más, parecidas a las que acabamos de transcribir y que nos han comentado algunos profesores, en las investigaciones que hemos llevado a cabo en este tema.
También podemos pensar:
- Se ha interesado por la lección y no lo entiende y pide que se lo vuelva a explicar
- Está atento a la lección
pero no sabe como debe dirigirse a un adulto-profesor (o alumno) en momentos determinados.
- Está interesado en entender lo que está escuchando, pero no sabe preguntar.
- Intentando entender lo que estaba explicando ha interrumpido la lección y a los compañeros, tanto a los que lo entienden como a los que no lo entienden.
Y así, sucesivamente. Partimos del supuesto que el alumno que se ha dirigido al profesor de esa forma, le está preguntando por lo que no entiende. En los casos de alumnos que interrumpen por molestar al profesor y divertirse molestando a otros, no hay nada que pensar, simplemente aplicar una sanción, pero esa sanción debemos tenerla programada, de lo contrario puede suceder que la sanción que se nos ocurra en ese momento de irritabilidad sea peor para el funcionamiento de la clase, y que en ese momento, empiecen los enfrentamientos entre profesor, alumno o alumnos, etc.
Los profesores suelen darse cuenta enseguida, quien pregunta para molestar e interrumpir y quien pregunta, aunque sea de malos modos, para entender lo que está explicando.
Volviendo al ejemplo del alumno que no sabe preguntar, a ese alumno que no sabe como debe preguntar en esos contextos específicos.
Si la forma de preguntar del alumno nos lleva a pensamientos como los que hemos puesto primero: es un maleducado, es grosero y agresivo, etc. Lo más probable es que nos lleve a castigar, a sancionar al alumno. Y según el profesor, lo castigará de una forma o de otra, ya que tiene programadas las sanciones, no están programadas las sanciones según conductas en el aula, lo que hará que según el profesor, lo maneje de una forma o de otra.
Si un profesor se ha dado cuenta de que el alumno pregunta, aunque de forma incorrecta, pero no para interrumpir la clase, y sabe manejar en ese momento la situación, todo regresa a la normalidad del aula y de la explicación, pero si un profesor no sabe manejar bien la situación, lo más probable es que surja un brote de tensión, que puede estallar o no, dependiendo de muchos factores característicos de cada clase o aula.
Todas estas situaciones, la mayoría, pueden evitarse enseñando a comportarse en el colegio, en todas las dependencias escolares. Es diferente hablar en clase, que hablar en el patio. Hablar se puede, dónde, cuando y como o de que forma es lo que tenemos que enseñar.
Se puede preguntar al profesor, sí. Pero, cómo, cuando y en que momento, eso es lo que debemos enseñar.
Las normas de Aula, y de todos los espacios del centro escolar, son diferentes entre sí. Podemos hablar en el patio, menos en el comedor y en clase cuando corresponda.
Podemos preguntar al profesor, de la forma adecuada que es la que en este centro nos han enseñado o explicado. Si queremos hablar o interrumpir la exposición del profesor, debemos levantar la mano sin hacer ruido y esperar a que nos indique que podemos hacerlo. Esta es una conducta que solemos explicar en los cursos que damos a los docentes o profesores, puesto que difícilmente en casa les van a enseñar a levantar el brazo para preguntar a su madre o a su padre si pueden hablar.
Hay conductas y comportamientos muy específicos de los contextos en los que está y se desarrolla un niño.
Los contextos básicos de desarrollo actual, familia y escuela, interactúan entre sí y deben apoyarse y coordinarse y cooperan para una educación en valores humanos positivos, de respeto. Pero hay conductas y comportamientos que debe enseñar la escuela y otras conductas y comportamientos que debe enseñar la familia.
Y en ambos casos las sanciones deben corresponderse con los principios de la Convención de los Derechos del Niño.
En el programa de investigación que estamos llevando a cabo: Enseñar a Respetar-Aprender a Comportarse, hemos diseñado:
Normas de comportamiento por contextos escolares, dependencias escolares, para que las expliquen a los alumnos. Estas normas indican el comportamiento correcto en los distintos espacios o dependencias que hay en la escuela: aula, patio, baños, privados…, indican como deben comportarse en la Escuela. De no hacerlo, de no comportarse como se les ha indicado, se aplicará las sanciones correspondientes y secuenciadas por edad de desarrollo.
Hemos agrupado las conductas incorrectas por: intencionalidad, contextos, a quién va dirigida, por gravedad, y por edad de desarrollo.
Y agrupado las consecuencias y sanciones en función de esos factores.
Partimos de la premisa que en educación es necesario enseñar la conducta correcta, cuando se pueda, cuando no es posible existen otras medidas de aplicación y de ayuda.
Y agrupamos dos tipos de acciones: consecuencias y Sanciones.
Las consecuencias positivas: enseñar la conducta adecuada, y las consecuencias negativas, sanción-castigo.
Por el momento hemos obtenido buenos resultados y creemos que es una vía adecuada y aún por explorar, para que los alumnos aprendan a comportarse en la escuela y disminuyan los conflictos de disciplina escolar. Que como recordamos siempre, son muy diferentes a los conflictos por acoso o violencia escolar.