Finales del primer trimestre: entre el 3º mes y el 4º
mes de vida
El control cefálico se considera que ha sido conseguido al
final del primer trimestre o inicio del segundo trimestre. Entre el tercer mes
y el cuarto mes de vida, como siempre este es el desarrollo esperado. En niños
con discapacidad, problemas o de bajo peso, el control cefálico se adquiere o
domina en función de los problemas del niño, pueden adquirir el control a
finales del primer trimestre o según sus dificultades lo adquieren más tarde,
no hay que olvidar que seguimos las escalas de desarrollo y un intervalo de
edad pensado para niños sin problemas, pero que a la vez nos indica la
desviación que representa alejarse de la norma. En ese sentido, cuando se
desvían de la norma, nos ayudan a preparar un programa que vaya apuntalando
otras áreas de desarrollo para potenciar al máximo las habilidades.
Debemos recordar que los niños con problemas en el
desarrollo motor o por el tipo de discapacidad además de estimulación temprana,
tienen fisioterapia.
Y es en fisioterapia donde trabajarán todos estos aspectos.
En Estimulación temprana los hacemos funcionales, interesa más que vaya
descubriendo lo interesente que puede ser un campo visual mayor gracias a la
motricidad, y eso además del desarrollo de la vista, depende de la capacidad de
controlar la cabeza en posición media.
Así que cuando el niño tiene una edad de desarrollo de 3
meses (aunque pueda tener seis meses), significa que ya es capaz de mantener la
cabeza durante bastante tiempo, en posición tumbado boca abajo.
Cuando el control cefálico, el control de la cabeza, se
consigue es el mejor momento para hacer lúdicas las actividades en esta
posición. Este es el momento de proponerle juegos divertidos, y materiales que
le diviertan, de alguna manera le brindamos la oportunidad de poner en
funcionamiento los logros que hemos estado trabajando con él.
Así que le dejamos boca abajo, observamos que es capaz de
apoyarse cómodamente sobre sus antebrazos, el cuerpo estirado y la cabeza
firme.
Vemos que está cómodo y nos disponemos a ofrecerle un rato
de diversión. No tenemos ningún objetivo de aprendizaje, ni pretendemos que se
esfuerce en conseguir nada, simplemente aprovechamos los logros obtenidos, y
así lo haremos siempre en este programa, para ponerlos en funcionamiento.
Juegos en el suelo, tumbado boca abajo.
Aprovechamos la nueva habilidad que es mantener la cabeza,
para jugar.
El niño ya sostiene la cabeza suficiente rato para poder
entretenerse con algunos juegos. Tumbado boca abajo se apoya en los antebrazos,
por lo tanto los juegos que le ofrecemos son visuales, para que pueda
mirar. Si no existen problemas visuales,
en esta edad el niño ha aumentado la capacidad visual y es capaz de ver a mayor
distancia que en los meses anteriores. Aprovechamos esta capacidad para jugar.
- Pantalla delante de
la cabeza del bebé. Como pantalla sirve un atril y un papel o cartulina en
blanco, o de color. Nos situamos detrás del bebé y con una linterna iluminamos
la pantalla blanca, desplazando la luz por la superficie de la cartulina, la
podemos mover despacio y la podemos mover deprisa.
El bebé suele estar alrededor de un minuto en esta postura
de tumbado boca abajo, aprovechamos ese tiempo para jugar con la pantalla.
Después se tumba solo, y vuelve a incorporarse.
En ese tiempo de descanso cambiamos la cartulina, y ponemos
una de color negro, por ejemplo. Repetimos el mismo juego, mover la luz por la
cartulina. En general los niños de esta edad aumentan su atención cuando le
cambiamos el estimulo, la cartulina y la
luz, en este caso. Así que vuelven a estar interesados y activos mirando lo que
sucede en la pantalla.
- El mismo juego pero
con una cartulina con un agujero en el centro, en este caso desplazamos la luz
por la cartulina y la paramos en el agujero, en ese momento la luz se pierde
puesto que si trabajamos con un atril, detrás no hay nada.
Este tipo de contrastes que va viendo y observando el niño
además de entretenerle un rato, moviliza las estructuras cognitivas.
Indirectamente estamos trabajando la capacidad cognitiva: atención,
observación, percepción, diferencias según los elementos y objetos parecidos
etc.
En el caso que no tengamos un atril, cualquier ocurrencia es
buena para trabajar estos juegos. Por ejemplo, dos botellas nos pueden servir
de apoyo para la cartulina en lugar del atril, o cualquier objeto de la casa
donde apoyar la cartulina. Algunos padres nos han contado que han utilizado un
muñeco, un peluche del niño y le han colgado la cartulina, a la que le han
hecho dos agujeros, y han puesto un cordón para colgarse por el cuello.
También se puede acercar al niño a la pared y colgarlo de la
pared.
Estos juegos dan muy buen resultado, en la mayoría de niños,
si al niño le aburre, a ese niño concreto, pues no se hace, hay muchos juegos y
un juego es para divertirse, no una obligación.
- Hacer burbujas.
Nos sentamos delante del niño y hacemos burbujas grandes y
pequeñas y soplamos.
Este juego tan sencillo les suele divertir bastante, están
en una edad de imitación inmediata si les gusta el movimiento que se hace, y es
probable que intente mover los labios en forma de soplo. De aquí a que el niño
llegue a soplar queda mucho tiempo, un año o más casi. Así que lo interesante
es la conducta imitativa de los labios de la madre o del estimulador que está
soplando.
- Juegos de atención visual y silencio
Tumbado boca abajo, ponemos delante de su vista, y a unos 50
centímetros tres vasos. Los tres vasos tienen que estar dentro del campo visual
del niño, que es aproximadamente la distancia entre hombro y hombro.
Dos vasos llenos y uno vacío. Tres canicas.
Un vaso con agua, otro vaso vacío, y el otro con agua. Cogemos una canica, se la enseñamos, la llevamos
al primer vaso con agua y la soltamos, ponemos cara de escuchar el sonido de la
canica al caer en el agua. No decimos nada, todo en silencio, pero
gestualizamos. Con un movimiento suave de hombros hacia arriba como si
representásemos el sonido de la canica en el agua.
Cogemos otra canica y hacemos lo mismo y la soltamos en el
vaso vacío, el sonido será fuerte y bastante diferente. Algunos niños hasta se
sobresaltan. Nuestra gestualización puede representar un sonido fuerte, de
sobresalto pero no de susto o miedo. Hacemos lo mismo con el tercer vaso, que
está lleno, tiramos la canica y reproducimos el sonido suave pero gestualmente,
sin sonidos.
Los niños que están entrenados en este juego, y que tienen
la edad de desarrollo de 4 meses casi cinco, antes de caer la canica en el agua
intentan gestualizar el sonido que va a hacer, abren los ojos para los sonidos
fuertes (si es muy fuerte los cierran) y encogen un poco los hombros y la boca
para los sonidos suaves.
Este juego, más adelante se hace con onomatopeyas, ahora nos
interesa en silencio. Pues estamos aprovechando el control cefálico para
entretenerle y además movilizamos otras estructuras o áreas de desarrollo, en
este caso la expresión gestual, la atención la audición, etc.
Estos son algunos juegos que proponemos para la posición
tumbado boca abajo y control cefálico recién adquirido. Así ejercitamos lo
adquirido y lo utilizamos para situaciones lúdicas.