El juego en
estimulación temprana
El juego en estimulación temprana ha sido olvidado muchas
veces en aras de una hipotética necesidad de trabajar porque el tiempo es
breve, las necesidades son muchas en niños discapacitados y los niños crecen.
En la programación de estimulación temprana proponemos que
se programe el juego en situaciones lúdicas de juego, no como situación
didáctica que es como normalmente se realiza cuando se programa.
Proponemos: Aprender
y jugar con lo aprendido.
Veamos la diferencia entre jugar con lo aprendido y utilizar
el juego como método educativo.
Por ejemplo, si un
niño está adquiriendo y aprendiendo la coordinación visomotora, y le cuesta
porque tiene dificultades motrices, ya sea en motricidad gruesa o fina, podemos
poner juguetes y materiales que le motiven: Jugar a pescar peces con una caña
imantada.
Pero si tiene muchas dificultades para pescar, tendremos que
cambiar ese juguete de pescar, ya que es un material que
no ayuda a ese niño en concreto. Si tiene muchas dificultades entonces no le favorece el aprendizaje visomotor porque
tiene un nivel de dificultad para ese niño que no le permite tener éxito nunca o casi
nunca. Es imposible que podamos considerar un juego esa tarea y ese juguete
si no le permite tener éxito jugando, más bien el niño se
pone furioso porque no consigue pescar ningún pez.
Es más probable que si le atamos un imán a la mano y juega a
atrapar objetos de metal que hemos esparcido por la superficie de la mesa, y
consigue atrapar varios y fácilmente y se divierte, entonces si es un juego, un juego que
pone en acción la motricidad y el control visual: visomotricidad y cognición, que es lo que en ese momento hemos programado commo objetivo educativo: afianzar la coordinación visomotora jugando.
Se trata por lo tanto de poner actividades y ejercicios
lúdicos para que adquiera y aprenda los objetivos que hemos propuesto en
estimulación temprana y una vez ha iniciado la adquisición de esos objetivos
operativos en ese momento proponemos juegos para que haga funcional y lúdico el
uso de lo aprendido. Ese tipo de propuestas de juego una vez han aprendido y adquirido habilidades y destrezas es muy motivante para los niños, especialmente para
los niños que tienen discapacidad y dificultades para aprender.
A diferencia de la educación infantil en estimulación no se
ha promocionado tanto el juego, se utiliza una metodología generalmente lúdica
pero el formato y el encuadre suele ser más estricto y exigente por el objetivo
prioritario de la estimulación: hacer aparecer el desarrollo y las habilidades
que favorecen el aprendizaje en niños con discapacidad.
Mientras que en educación infantil se ha promocionado mucho
más el juego como método de trabajo, quizá olvidando en ocasiones que el juego
no es trabajo es diversión, y que los niños deben aprender desde la infancia la
seriedad y disciplina que implica el trabajo escolar, las tareas infantiles
frente a la diversión propia del juego, para que vayan aprendiendo que existen
espacios para jugar y espacios serios de aprendizaje en la escuela. Cuando damos
una ficha para pintar un círculo y la profesora ha dicho sin salirse: Instrucción - Pintar
sin salirse del círculo, podemos tomarlo como juego, lo podemos presentar de
forma lúdica, pero debemos seguir la instrucción y no debemos salirnos ya que
de lo contrario no habremos hecho bien la tarea, y nos la van a evaluar como
mal hecha. Es una tarea escolar, no es un juego aunque digamos que vamos a
jugar a pintar.
En educación infantil se presentan muchas veces en exceso las
actividades como juego, a diferencia de la estimulación temprana que normalmente
se presentan como trabajo y hay que lograrlo dentro y fuera de las sesiones.
Las actividades pueden ser agradables, y realizarse en un
ambiente distendido pero sin olvidar que están aprendiendo, y les estamos
evaluando para ayudarles a aprender, no están jugando, están trabajando con sus
tareas escolares.
Y es importante esta separación, que como señala Herzog,
transcurre en una línea que va del trabajo al juego: del esfuerzo a la
diversión.
Somos partidarios de una secuencia de actividades y ejercicios
que vayan del trabajo al juego y por eso proponemos que las sesiones de
estimulación sean con métodos lúdicos pero sabiendo que están trabajando, es
un momento de actividad seria y especialmente cuando van creciendo y poco a poco y
en ese mismo espacio de la sesión de estimulación, vamos avanzando hacia un espacio
lúdico de juego sin presión exterior, sin objetivos, sin metas, con el único objetivo de divertirse
con lo aprendido (Vidal, 2005 "El juego como instrumento educativo" ed. ICCE)
Cuando recomendamos a la familia de un niño que juegue a
llenar un cubo de arena y después vaciarlo, lo hacemos con un objetivo educativo y de
aprendizaje, que es afianzar y entrenar los movimientos de precisión del brazo
y mano, la puntería, el control visomotor, o simulación del control de
esfínteres, etc., si un niño no tiene esas habilidades desarrolladas no podrá
hacerlo, o le costará mucho esfuerzo, y por lo tanto es una actividad que no
podremos ofrecer como juego a la familia si aún no tiene adquiridas esas
destrezas motoras.
Cuando asesoramos en juego infantil debemos conocer el
desarrollo evolutivo y las habilidades de los niños para poder orientar adecuadamente sobre
los juegos que estimulan y afianzan lo aprendido en cada niño: llenar un cubo de arena o a hacer
castillos puede ser un juego o un tormento si no puede hacerlo.
Muchos niños de 3 a 6 años tienen rabietas mientras juegan
porque se enfrentan a situaciones que no pueden realizarlas de forma lúdica, ya
que implica un esfuerzo superior al que pueden realizar y son situaciones
frustrantes.
En estimulación temprana es importantísimo programar el
juego y de forma individual para que puedan divertirse afianzando lo aprendido.
El juego lo programamos partiendo de la programación
individual de cada niño, programamos las adquisiciones y aprendizajes y
posteriormente el juego. Tal como hemos señalado en el artículo de
Estimulación temprana: Programa individual,
con el ejemplo de los colores, a medida que adquiere los colores le proponemos
juegos con los colores: si acaba de aprender el color rojo, por ejemplo le
proponemos juegos de coger el pañuelo rojo y rapidez mental y motriz, no se lo
proponemos a un niño con dificultades motrices ya que no podría jugar con
placer sino con dificultad, a ese niño por ejemplo le proponemos mirar la luz
que encendemos con dos linternas: si mira la roja gana, si mira la luz amarilla
pierde.
Aprender y jugar es una propuesta que creemos muy positiva
para todos los niños y especialmente para los niños discapacitados y en el área cognitiva - emocional
donde el juego es una parte importante de lo afectivo positivo individual y de relación con
otros.
Aprender para jugar, aprender para conocer, aprender para adaptarse a la vida, etc., aprender para jugar con lo aprendido produce la satisfacción personal de aplicar y divertirse con el aprendizaje. La satisfacción de jugar y la satisfacción de aprender para
ser más independiente y para jugar.