Un juguete estupendo: La mano del bebé
Las manos del recién nacido están predominantemente cerradas.
Y si tocamos la palma de la mano, la cierran con más fuerza, si ponemos un
objeto o el índice en la mano del bebé se agarra y aprieta por el reflejo de
prensión palmar.
Así que podemos jugar un rato a coger y a soltar, abrir y
cerrar la mano. Para soltar es necesario que le quitemos el objeto o el índice
que le hemos puesto en la mano. Es un juego corto, que produce movimiento y a
medida que crece estimula la búsqueda
visual de lo que hace su mano, abrir y cerrar.
El reflejo primitivo de prensión palmar, la reacción de
agarre, hace que cuando contacta un objeto con la palma de la mano del recién
nacido o bebé del primer trimestre, la cierre. Pero si las características del objeto son
desagradables, como puede ser un objeto caliente o un cubito de hielo, entonces
no cierra la mano, la apartará.
Aunque los reflejos son reacciones automáticas son
selectivos, en este caso del reflejo grasping o palmar, no reacciona a
estímulos que pueden provocar daños. Algo parecido sucede con el reflejo de la
luz, los bebés buscan la luz con los ojos, pero si hay un exceso de luz
parpadean o ladean la cabeza.
Así que podemos jugar a contrastar estímulos con la mano. No
le damos un cubito de hielo ya que es peligroso para la piel del bebé, ni un
objeto ardiendo. Pero sí le damos objetos suficientemente fríos para que al
tocar la palma de la mano, abra la mano en lugar de cerrarla.
Ya que el recién nacido es capaz de imitar expresiones
básicas, podemos jugar un rato a lo agradable y a lo desagradable y acompañar
la expresión facial con sonidos que indican lo agradable o desagradable de la
emoción.
Así que cuando le ofrecemos un pañuelo y dentro un cubito de
hielo y abre los dedos para no cogerlo,
ponemos cara de desagradable y emitimos un sonido que acompañe a esa sensación.
Cuando le damos un objeto agradable, le ponemos cara de alegría y un sonido que
acompañe esa expresión.
Con este tipo de material estimulamos la gama de reacciones
que tiene un bebé y las ponemos en funcionamiento, la funcionalidad es lo que
hace que el niño, el bebé, vaya asimilando y reconociendo el mundo y le abre un
entorno de posibilidades a conocer.