Jugamos. Tu mano-Mi mano
Durante el primer mes de vida, la capacidad del ojo para ver
está circunscrita a un tipo de luminosidad y a un tipo de distancia
determinada, que suele ser la que va de su ojo a la mano, las manos del bebé de
1 a 3 meses están cerca de los ojos por la flexión del brazo, la postura fetal
que aún mantiene.
El reflejo tónico cervical asimétrico (la cabeza rotada
hacia un lado) y el cuerpo en flexión es lo que permite que la mano quede a la
distancia que el ojo puede ver y focalizar
los objetos. En la postura de decúbito ventral y en periodo de vigilia, el
neonato se encuentra con su mano a la altura de los ojos (recordamos que está
en flexión postural y en desarrollo), las manos del recién nacido sano, están
cerradas pero en movimiento, tanto si se encuentra un objeto en su palma, que
produce la reacción de agarre, o sin objeto.
El movimiento de la mano, de forma natural, al quedar bajo
la vista del bebé tiende a mantenerle la atención visual fija en esa parte de
su cuerpo. A la vez que observa la mano en movimiento, su mirada atiende a ese
acto fisiológico, pero por lo que conocemos por los estudios del recién nacido,
la vista del bebé aumenta el movimiento de la mano.
Una conexión entre la conducta del bebé y la conducta neurológica
innata que produce un aumento de atención sobre el mundo exterior, en este caso
su mano en movimiento. Un mundo de sensaciones visuales y táctiles, ya que la
mano del bebé al moverse contacta con su propia piel.
Algunos autores hablan de auto-estimulación que se
convertirá en auto-ejercicio voluntario. A medida que la mano se encuentra en
el campo visual del niño, éste la detiene con su mirada para observarla,
especialmente cuando se acerca al final del primer mes. Conoce una mano, o lo
que hemos denominado coordinación óculo-unimanual.
Puesto que el niño del primer trimestre, y el neonato sano
tienen el reflejo de prehensión, podemos aumentar los sentidos que se accionan
a la vez, por ejemplo poniendo un objeto sonoro, un sonajero, en la palma de la
mano. Movimiento-sonido y control visual de lo que sucede, además de aumentar
el tiempo de observación hacia lo que en el exterior.
Podemos añadir un estímulo más y hacer que descentre su atención de su mano hacia
nosotros, intentando así iniciarle en un mundo de interrelaciones y de atención
dividida, sin atosigarle. Se trata de acercarnos, incluirnos en su mundo
visual, en su espacio visual, con un sonajero, el sonido de nuestro sonajero
suele provocar una reacción de búsqueda visual de ese sonido que no es el que
el niño tiene en la mano, cuando nos mira, paramos de hacer ruido y nos
apartamos, la mayoría de las veces el bebé regresa a la contemplación de su
mano y a su sonajero, volvemos a hacer sonar el nuestro y le sonreímos. Este tipo
de actividades, especialmente en el segundo mes, ayudan a despertar el interés
del niño y le motivan a poner en acción los recursos innatos y potencial en desarrollo.