Terapia psicoanalítica de Freud
El
psicoanálisis de Freud es una terapia psicoanalítica en la que el analista
ayuda al paciente a interpretar los recuerdos patológicos que han sido
guardados como si estuviesen en una caja fuerte blindada por el inconsciente.
Se trata
de ayudar a que los recuerdos inconscientes sean conscientes y el paciente
pueda afrontarlos sin sufrir, afrontarlos con recursos que le permitan
elaborarlos de tal manera que al llegar al conscientes pueda mantener el
equilibrio y armonía psíquica y dejar el sufrimiento mental que padecía por
esos recuerdos traumáticos que se expresan mediante el sufrimiento o cualquier
patología en lugar de afrontarlos y liberarse de los aspectos que le atormentan
y le impiden mantener un bienestar personal y social.
La
terapia de Freud se fundamenta en:
1.- La
utilización de la técnica de: Asociación libre de ideas
2.-
Norma analítica principal del psicoanálisis es: Asociar ideas libremente sin
atender a aspectos morales, ni ningún tipo de reparos al asociar ideas.
3.- La
asociación libre se nutre del inconsciente, de esta manera pensaba Freud que
surgiría el material que hace posible el psicoanálisis
4.- El
terapeuta interpreta el material que surge del inconsciente para ayudar al
paciente a recordar el material olvidado
5.- El
material olvidado según Freud, es el material reprimido por
producir satisfacciones indebidas o
insatisfacciones traumatizantes.
6.- Los
síntomas sustituyen al material reprimido mediante el proceso de represión que
denominó Freud
7.- Los
síntomas indican que hay una patología, algo que no quiere recordarse pero que
existe y se manifiesta con síntomas que provocan malestar psicológico y
trastornos graves o menos graves.
8.- La
teoría de la represión es la resistencia que encuentra el paciente para contar
según que sucesos, hechos, impresiones o recuerdos, el terapeuta cumple esa
función de ayudar a vencer las resistencias para poder afrontar los conflictos
y resolverlos
9.- Los
conflictos tienen origen en la infancia, ene l desarrollo infantil y en los
impulsos biológicos, especialmente en los impulsos sexuales que dejan una
huella imborrable y en algunos casos patológica y es esta huella que traumatiza
la que se trabaja en terapia
10.- La
patología puede manifestarse de varias maneras, las dos más frecuentes son:
-
Síntomas somáticos
- Estado
anímico
Y un
sinfín de combinaciones entre somatizaciones y estados anímicos que pueden
llegar a perturbar al paciente y provocar conductas y comportamientos
patológicos.
El
terapeuta de Freud
El
terapeuta en el psicoanálisis de Freud es un terapeuta analista que:
-
Analiza
los sueños, muy importantes en la terapia freudiana ortodoxa
-
Analiza
los actos fallidos
-
Los
sueños se analizan siguiendo la técnica de la interpretación de los sueños y la
idea principal sigue siendo al inicio de la terapia la asociación de ideas
libres que permitan obtener material inconsciente para interpretarlo y hacerlo
consciente
-
El
suelo extraño y sin sentido está cargado de ideas latentes que enmascaran el
contenido real o latente del sueño, que
no tiene relación inmediata o evidente con el contenido manifiesto el
que recordamos, el que el paciente cuenta al analista. La condensación, el
desplazamiento, las dramatizaciones y el simbolismo son la máscara que permite
soñar lo que soñamos sin que tengamos grandes dificultades para soñarlo,
esconden el contenido latente para que el inconsciente pueda expresarse y no
ser censurado. Así podemos soñar con lo que no nos está permitido, con lo que
reprimimos y no permitimos que sea consciente, soñamos con los deseos que no
podemos soñar, con deseos reprimidos.
-
La
transferencia es lo que debe utilizar el terapeuta analista para ayudar al
paciente, es el núcleo del tratamiento freudiano. La transferencia es la
transmisión de sentimientos, creencias, ideas, símbolos, deseos, actitudes del
paciente al terapeuta, es realmente el material de la terapia y es la labor del
analista abordar el conflicto que el paciente le presenta mediante la
transferencia para ayudar al paciente a que organice sus experiencias psíquicas
y pueda reorganizar su vida psíquica sin ese malestar que le producía el
conflicto, generalmente en la terapia de Freud es un conflicto neurótico que
perturba y produce trastornos mentales mínimos o graves.
Actitud
del terapeuta:
-
Objetiva,
distante con el paciente y cercana a los síntomas no al síntoma, lo que se
denomina "atención flotante” que significa no dejarse llevar por lo que el
paciente pueda querer voluntaria o involuntariamente hacer sentir al terapeuta,
no dejarse manejar por el paciente y mantener la atención hacia aquellos
aspectos o síntomas que tiene que afrontar el paciente, no el terapeuta.
-
Evitar
la contratrasferencia, es uno de los temas más significativos en la terapia. El
analista controla la transferencia propia, lo que siente, y no la transmite al
paciente ya que en ese momento perdería el papel de terapeuta para integrarse
en el espacio patológico del paciente y desde la transmisión de sus
sentimientos, de lo que el paciente le hace sentir, no podrá ayudarle.
-
El
principio fundamental es el de la abstinencia: la regla de la abstinencia en el
psicoanálisis freudiano es una norma fundamental para el analista y para que
funcione la terapia y pueda ayudar al paciente. Se trata de mantener la
distancia suficiente y transmitir al paciente que el analista no es una persona
a la que acude para satisfacer sus deseos, sino para ayudarle a comprenderlos y
solucionar sus conflictos. Abstenerse de satisfacer al paciente, sus deseos,
sus emociones y trabajarlos terapéuticamente
Para
llevar a cabo esta actitud, que es bastante compleja según los freudianos ya
que el analista debe controlar sus sentimientos, deseos, ideologías, pensamientos
y controlar la contratransferencia y no comunicar sus sentimientos negativos o
positivos es preciso que los analistas freudianos se psicoanalicen, sean ellos
pacientes y puedan así obtener la capacitación para ejercer como terapeutas
psicoanalíticos freudianos.
El
analista en el psicoanálisis clásico:
-
Visita
al paciente cada día
-
El
paciente tumbado en el diván y sin contacto ocular con el terapeuta que se
sienta detrás
-
Favorece
la asociación libre de ideas y la interpretación
-
Omite
y evita dar consejos, orientaciones o asesoramiento, facilita las ideas
-
Interpreta
sin implicarse ni ofrecer sus propios sentimientos o ideas