El estructuralismo de J. Lacan:
El inconsciente
El
psicoanálisis de Lacan centra su atención en el inconsciente. Y al inconsciente
freudiano del que se estaban alejando los nuevos autores del enfoque
psicoanalítico del yo.
El
inconsciente está estructurado por el lenguaje. Lacan retoma el concepto
freudiano de inconsciente que según Lacan los post-freudianos y neofreudianos
desviaron hacia lo social, Fromm, Sullivan, Abraham, Klein entre otros
psicoanalistas del yo, que según Lacan se excedieron en la importancia que
concedieron a las relaciones objetales y que
pretendían que el inconsciente es el lugar de
los contenidos reprimidos por la realidad social-moral exterior mediante la adaptación
social del individuo, esta adaptación social que le reprime puede ser a su vez
causa
de adaptación o de trastornos del desarrollo y
de la personalidad.
Para
Lacan era un exceso interpretar, como hacían los psicoanalistas del yo y de las
relaciones objetales, que los traumas dependían de esas relaciones externas o
del biologicismo de algunos teóricos post-freudianos.
Lacan da
importancia al lenguaje en la construcción del psiquismo y específicamente en
la construcción del inconsciente, elabora la teoría del espejo, en la que
postula que la imagen que el niño de 6 a 18 meses ve en el espejo es la que
proporciona la imagen de uno mismo, ese uno mismo que es el otro.
El
inconsciente es como un lenguaje, está estructurado como lo está el lenguaje,
de tal manera que se producen niveles de ocultación y de distorsión en el lenguaje
oral, o en los sueños, o en los actos fallidos. El deseo está en el
inconsciente y en el consciente está el deseo disfrazado, pero en realidad son
el mismo deseo y el terapeuta, el analista, puede ayudar al paciente a afrontar
el deseo oculto en el inconsciente y así liberarse de todo aquello que le provoca
alteraciones y trastornos psíquicos.
Es un
retorno a Freud, tal como lo expresó Lacan, incorporando conocimientos
neurolíngüísticos de Jacobson, lingüísticos de Saussure y antropológicos
estructuralistas de Lévy-Strauss.
El
inconsciente estructurado, de esta idea surge el que la neurosis, las psicosis
y las perversiones no son trastornos mentales sino estructuras subjetivas que
pueden dejar de ser, o dicho de otra manera que pueden cambiar, modificarse,
estructurarse de otra manera y así el individuo se cura.
En ese mismo sentido que ya lo había expuesto Freud en varias obras y en 1905 en La Teoría sexual.
Y todo
ello se logra utilizando el lenguaje, como instrumento de cambio estructural
del inconsciente. El paciente, es activo en la terapia analítica de Lacan de
ahí que le denomine "analizante" y propone que deje de llamarse "paciente” a la
persona que acude al análisis para curarse.
El
inconsciente y el deseo
Lo
consciente y el deseo
Esta
separación del deseo en instancias es lo que le permite a Lacan construir el
constructo hipotético de El Otro. El deseo consciente es el deseo inconsciente
pero está oculto para poder ser consciente, pero es la representación del deseo
inconsciente.
El
terapeuta interpreta le lenguaje que es el núcleo y lo más importante en la
teoría lacaniana, para abrir la vía interpretativa que ayude al paciente darse
cuenta de la creación imaginaria de su persona, de ese Otro que de forma
intersubjetiva le mantiene atado a sus traumas, a sus problemas, ya que le
impide negociar con su propio lenguaje para cambiar significantes y significados.
El paciente está sometido a significantes sin sentido, significantes que le
traumatizan, una vez pueda alejarse de esos significantes con ayuda del
terapeuta y perder ese mundo irreal en el que se ha sumergido, reconocerá a
otro yo, a otra persona con la que puede armonizar y convivir de forma sana y
no traumática.
Se trata
de desprenderse de los significantes que le traumatizan.
El
psicoanálisis o análisis de Lacan es ayudar al paciente activo a asumir su
propia historia mediante su propia palabra, porque es la palabra del paciente
lo importante, la palabra cuenta la
historia que le ha creado conflictos y traumatizado y sometido a esa
historia sin poder hallar la salida.
El
analista lacaniano centra su intervención en la interpretación de la palabra
para reorganizar el inconsciente, que está estructurado como el lenguaje:
significantes-significados. Y es preciso encontrar el significante que somete
al paciente y así progresivamente el paciente logra asumir una historia que le
traumatiza y desecharla, librarse por fin de ella.