Estimulación Sentidos 3: Olfato
El olfato en el recién nacido está bastante desarrollado y
es capaz de discriminar diferentes olores, agradables y desagradables,
conocidos y desconocidos y es capaz de rechazar, apartarse o fruncir el ceño si
un olor no le gusta.
Como podemos estimular el olfato del recién nacido
El olfato del recién nacido recibe los olores del exterior,
los que se relacionan con la hora de la comida, la leche, los que se relacionan
con la hora del baño, los que se relacionan con la hora de cambiarle. Con este
tipo de estimulación natural es suficiente. Pero si queremos estimular el
olfato podemos hacerlo con diferentes olores contrapuestos o bien con momentos
para el olor, creando un ambiente agradable, especialmente cuando se acerca a finales
del primer mes.
Es preciso consultar que tipo de olores podemos ofrecer al
recién nacido, para que no perjudiquen su olfato, ni la piel que es sensible a
ciertas sustancias. Si no estamos convencidos de que la sustancia o el olor con
el que queremos ambientar un momento es adecuado, no lo ponemos, hay mucho
tiempo para estimular el olfato.
Algunas sugerencias:
- Infusiones suaves de diferentes especies: manzanilla, té
verde, té de frutas
Se hace la infusión y se deja que el vapor impregne el aire,
llevamos al bebé a la habitación o cocina donde hemos hecho la infusión y
decimos. ¡qué bien huele! Mientras le acercamos un poco de manzanilla en una
gasa mojada cerca de su nariz.
- Con frutas frescas: hervir la piel de la naranja y de la
mandarina y repetir la acción anterior, olemos, decimos que bien huele y le
acercamos el olor sin tocar la nariz del bebé.
- Le acercamos la ropa a la nariz antes de ponérsela: mira
tu camiseta, qué bien huele. La ropa del bebé está lavada con productos
especiales y no dañan ni la piel ni el olfato.
Materiales que podemos utilizar
- Especies de plantas diversas: anís, té de rosas, de menta,
de limón
- Agua
- Su ropa limpia
- Sus juguetes: el sonajero, la campanilla,
- Sus manos, nuestras manos
Cuando ha terminado el baño, podemos coger la manita y
decir, qué bien hueles. Incluir actividades de olfato dentro de las propias
actividades cotidianas que se hace, es la mejor propuesta. Hay tiempo para
hacer durante varios años ejercicios de discriminación olfativa, ahora es
suficiente con recordarle que existe el olfato.